viernes, 13 de julio de 2012

Caminando...



Yo, con afanes de salir del tedio y del encierro que ya me tenía atormentada, decidí aventurarme a caminar, simplemente a eso, recorrer mi pueblo, metro a metro, paso a paso, a ver que  me encontraba de interesante en sus calles.

Pronosticaba, unos dos o tres racimos de personas regadas en el parque, típico; el único lugar del que se espera que haya gente, aunque no mucha, pero la había. Pero yo no salí de mi cueva en busca de esos seres, yo iba en busca de alguien más importante para mí, y mas interesante en lo que yo conozco, iba en busca de mi; y en busca de ese tiempo que casi no me doy para analizar las cosas que suceden.

En lo mucho o poco que sé de mi, me podría definir como una adolescente más, con miedos,  pero totalmente dispuesta a vencerlos, y con muchos sueños, preparadísima para cumplirlos  y saborear esa victoria que consigo traen. Di un paso fuera de mi casa, un viento medio fuerte y frío me rozó la cara, -No importa, pensé, creo que nada impedirá que yo salga.

Escuchando a mis Beatles, Zoé, Franco de Vita, Adele y una canción de Queen,  fui al parque, y en efecto, allí habían varias personas; no me causó mucha impresión, era de esperarse que en su mayoría se quedaran mirándome. Detesto esa sensación, pero como siempre por un impulso inconsciente, alcé la mirada, me acomodé el cabello y seguí caminando, aunque sentía que mis largas piernas se enredaban como espaguetis, hasta se me daba la impresión que se me estaba olvidando caminar.

-¡Bah! Bufé, es lo típico, la gente se queda mirándote, y empiezan a hablar cosas como: Se engordó, se puso flaca, está bonita, está fea, ¿Sabe cuál es el novio de ella?, y ese milagro que ella salga, ¿Para donde ira?... blah, blah, blah ; primera cosa que me llevó a pensar, ¿Por qué las personas son tan entrometidas en la vida de los demás? ¿Es que acaso será eso divertido? ¿Acaso les darán de comer entre más comentarios y chismes inventen de los demás? ¿Es que no pueden vivir sus vidas y dejar a los demás en paz? ¡Esas personas me sacan de quicio! pero bueno, mi misión era seguir caminando.

Elegí las calles más solas, vacías y aparentemente peligrosas, tenía una gran necesidad de sentirme viva, así fuese solo pensando. Veía casas, apartamentos, farolas medio encendidas, y una soledad intensa, perfecta para dialogar conmigo.

¿Que estoy haciendo bien? espero que todo, aunque sé muy bien que no es así, pero autosugestionarse de lo anterior  no es la mejor opción, la idea es ir moldeándose según las experiencias y los aprendizajes. ¿Qué tengo que hacer con mi vida? No lo sé, lo único que conozco es que debo alcanzar mis metas. Todos esperan siempre algo de ti, hasta el punto de llegar a creerse con el derecho de que pueden moldear tu vida a su antojo, pero no, uno mismo es el forjador de su destino; no las juzgo, tal vez en su vida se vieron frustrados en algo, y no quieren que uno viva esa horrible experiencia.

Empezó a llover, no hice lo que cualquier persona "cuerda" haría: abrigarse y refugiarse, no, caminé por toda la mitad de la calle y me quité el abrigo que llevaba puesto; sentir las gotas de agua sobre mi piel reconfortaba mis poros y me hacía sentir feliz. Vi personas sentadas en los andenes, solas, tal vez en la misma condición que yo, reflexionando, tal vez tristes o posiblemente descansando y pensando en cosas banales, al fin y al cabo, no era de mi incumbencia.

¡Apareció mi mejor amiga! Me llenó de felicidad, hermosa luna, ¡Hace cuanto que no la contemplaba así de bella y elegante como siempre!, la miré fijamente y dejé que su luz me invadiera iluminando los sentimientos más oscuros y pesados que tengo, y me hiciera feliz. El frío de la noche ya no parecía mi enemigo, ahora era mi consejero, no siempre lo calientito es el bienestar, el frío también te da vida. Me declaro una fiel amante de la noche. 

Caminé unos cuantos pasos más, me dejé llevar por la oscuridad tremenda en la que terminaba una calle “peligrosa”, según dice la gente de aquí posibles seres “sobrenaturales” estarían al acecho; sinceramente no le pongo mayor relevancia a eso, como muy bien lo dice mi mamá: “Hay que temerle es a los vivos, no a los muertos”. Alcancé a pensar en cruzarla pero mi desenfrenado instinto de aventura no permitió detener mis pasos. Tuve una fea sensación, un mareo, pero a la vez una descarga, creo que eso fue adrenalina; pensé para mis adentros – ¡Estoy viva! Mi meta se ha cumplido, crucé esa calle, nadie me lo impidió, no me paso nada, ¿Cuestión de mitos? ó  ¿Cuestión de suerte?.

La típica frase de mi madre siempre me pone a pensar, como muy bien lo dijo Hobbes: ¿Será que el hombre es un lobo para el hombre?  Estoy empezando a creer que si, o ya ni se sabe que creer en esta controvertida realidad; no solo en la realidad, si no a lo largo de la historia.

Hablando de historia, también me puse a pensar, tantos sucesos importantes, tanta gente, tantas cosas que han sucedido en cada una de esas calles; sucesos tan parecidos a esta actualidad, tantas cosas por venir, ¡ah! Mejor es no atormentarse con el pasado, ni malgastar tiempo tratando de predecir el futuro, solo ¡Vivir el presente!

Me fije que todo a mi alrededor se estaba poniendo se acuerdo para hacerme sentir viva, ¡Justo lo que necesitaba! la naturaleza me estaba brindando su amor, allí me volví a dar cuenta que ser feliz no es tener solo cosas materiales que complacen al cuerpo, sino las cosas más simples, como el mismo mundo que con sus historias que lleva el viento, dan alimento al alma. Calles oscuras como un corazón, esperando a ser descubiertas, y recorridas.

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@PaulitaBuitrago 

domingo, 25 de marzo de 2012

Distancia

Si la distancia fuese suficiente impedimento,
yo no estaría todavía con tus besos en mi piel,
de esos hermosos labios de miel.
Yo no estaría con tu voz grabada en mi cerebro,
y tus lágrimas no estarían remordiendome
el alma y en el pecho de una forma tan silente.
Si la distancia fuese suficiente impedimento,
echaría por la borda tus caricias tiernas y prohibidas,
no estaría extrañando inhalar tu respiración,
el inigualable sabor de tu piel,
tus abrazos tan hombrunos y tiernos,
con ese toque tan paternal
que me da fuerza, me da aliento,
abruman de calor a este tan glacial cuerpo.
Si la distancia fuese suficiente impedimento,
no estaría escribiendo esta poesía,
mi sonrisa no refleajaría esta alegría,
y mis latidos no sonarían a esas historias tuyas,
que también son mías.


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@PaulitaBuitrago

Hoy me desperté

Hoy me desperté con la poesía en mis labios,
con tu mirada grabada en mis ojos,
con el corazón eufórico lleno de amor.
Amanecí con tus huellas en mi espalda,
con tu mirada aferrada a la mía,
con cada latido tuyo en mis silencios,
con cada sombra en tu ausencia, y
con cada historia en mis recuerdos.



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